Hay días en los que elijo un té porque tengo ganas de probarlo y nada más. Hoy fue el turno de un Ceylon en hebras de Akbar . No tenía una cata planificada ni estaba buscando particularmente un té de determinada región. Simplemente lo preparé y empecé a mirar qué encontraba. La hoja seca Las hebras son bastante oscuras. Predominan los tonos negros, aunque aparecen algunos verdes muy profundos entre las hojas. Antes de preparar el té, el aroma ya me lleva hacia notas bastante cálidas: madera y chocolate. Es interesante porque todavía no aparece esa intensidad que después encuentro en taza. El licor Una vez preparado, el color cambia completamente la impresión. El licor es rojo, con un leve tono anaranjado y bastante cuerpo. Visualmente es una taza intensa. Y en boca también. En taza Lo primero que encuentro es justamente esa intensidad. Es un té con cuerpo, de esos que se hacen notar. Después aparecen las especias y vuelven esas notas más cálidas que había encontrado al oler la hoja...
Té, bienestar y acuarelas de té