Hoy tenía ganas de volver a probar un Sencha de Kakegawa, en Shizuoka.
Hay tés que una prueba una vez y quedan ahí, y otros a los que vuelve porque quiere mirar un poco más. Este es de esos.
En taza aparece fresco, dulce y muy vegetal. Tiene ese umami que asociamos muchas veces con los buenos tés verdes japoneses, pero en este caso lo siento acompañado por una dulzura muy agradable.
No es una taza pesada. Al contrario: es fresca y bastante limpia, pero tiene profundidad.
La hoja
Me gusta mirar la hoja seca antes de preparar un té, aunque con los sencha hay algo especialmente lindo en volver a mirarla después.
La hoja húmeda cambia muchísimo.
Se abre, se ablanda y deja de parecerse a esas pequeñas hebras verdes que vemos en seco. Es casi como si pudiéramos ver todo lo que acaba de pasar durante la infusión.
Y sí, también la huelo.
En este sencha encuentro un aroma muy fresco y vegetal.
No es una descripción demasiado sofisticada, pero es exactamente lo que me transmite: verde, fresco, limpio.
En taza
Lo primero que aparece es esa sensación vegetal.
Después llega el dulzor y, detrás, el umami.
Me gusta cuando el umami no tapa todo lo demás. Cuando está ahí, per
permite que el té siga siendo fresco.
Esta taza me quedó justamente así: dulce, vegetal, fresca y con un final de umami muy agradable.
Es de esos tés que me dan ganas de seguir tomando mientras escribo sobre él.
Algo que sigo aprendiendo sobre los tés verdes
Una de las cosas que fui aprendiendo con el tiempo es que un buen té también necesita que lo cuidemos.
Los tés verdes son bastante sensibles al aire, la luz, el calor y la humedad. Con el tiempo pueden perder parte de esas características frescas que tanto nos gustan.
Por eso, cuando tengo un té verde que sé que no voy a consumir rápidamente, lo mantengo muy bien cerrado y en freezer.
No es solamente una cuestión de guardar una bolsa en frío. Lo importante es evitar los cambios de temperatura y, sobre todo, proteger el té del aire y la humedad.
Son pequeños detalles que fui incorporando con la práctica y que hacen diferencia cuando volvés a abrir ese té semanas o meses después.
Kakegawa y los sencha
Kakegawa está en la prefectura de Shizuoka, una de las grandes regiones productoras de té de Japón.
Y aunque hoy estoy escribiendo sobre este Sencha de Kakegawa, lo que más me interesa de seguir probando sencha de distintas procedencias es justamente descubrir esas pequeñas diferencias.
No todos los sencha saben igual.
Cambian según el lugar de origen, el cultivar, la forma en que fueron cultivados y procesados, y también según cómo los preparemos.
Y eso es parte de lo que todavía sigo aprendiendo.
Porque cuanto más pruebo, más claro tengo que decir simplemente “es un té verde japonés” cuenta muy poco.
Hay que tomarlo.
Mirarlo.
Volver a tomarlo.
Y prestar atención.
Hoy, este Sencha de Kakegawa me dejó una taza fresca, dulce, vegetal y con un umami muy lindo.
Y eso, por ahora, es lo que me llevo de esta cata.
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