Hay días en los que elijo un té porque tengo ganas de probarlo y nada más. Hoy fue el turno de un Ceylon en hebras de Akbar . No tenía una cata planificada ni estaba buscando particularmente un té de determinada región. Simplemente lo preparé y empecé a mirar qué encontraba. La hoja seca Las hebras son bastante oscuras. Predominan los tonos negros, aunque aparecen algunos verdes muy profundos entre las hojas. Antes de preparar el té, el aroma ya me lleva hacia notas bastante cálidas: madera y chocolate. Es interesante porque todavía no aparece esa intensidad que después encuentro en taza. El licor Una vez preparado, el color cambia completamente la impresión. El licor es rojo, con un leve tono anaranjado y bastante cuerpo. Visualmente es una taza intensa. Y en boca también. En taza Lo primero que encuentro es justamente esa intensidad. Es un té con cuerpo, de esos que se hacen notar. Después aparecen las especias y vuelven esas notas más cálidas que había encontrado al oler la hoja...
Hoy tenía ganas de volver a probar un Sencha de Kakegawa, en Shizuoka. Hay tés que una prueba una vez y quedan ahí, y otros a los que vuelve porque quiere mirar un poco más. Este es de esos. En taza aparece fresco, dulce y muy vegetal. Tiene ese umami que asociamos muchas veces con los buenos tés verdes japoneses, pero en este caso lo siento acompañado por una dulzura muy agradable. No es una taza pesada. Al contrario: es fresca y bastante limpia, pero tiene profundidad. La hoja Me gusta mirar la hoja seca antes de preparar un té, aunque con los sencha hay algo especialmente lindo en volver a mirarla después. La hoja húmeda cambia muchísimo. Se abre, se ablanda y deja de parecerse a esas pequeñas hebras verdes que vemos en seco. Es casi como si pudiéramos ver todo lo que acaba de pasar durante la infusión. Y sí, también la huelo. En este sencha encuentro un aroma muy fresco y vegetal. No es una descripción demasiado sofisticada, pero es exactamente lo que me transmite: verde, fres...