Un día me encontré comparando yerbas mate.
Sí, así como lo leés. 😆
La cata de té y la de yerba mate son más parecidas de lo que parece. Los procesos de producción tienen mucho en común, y por eso quienes estudiamos té muchas veces miramos al mate con los mismos ojos.
Ese día comparé dos marcas bien distintas.
La primera, de paquete blanco: hojas grandes, sabor suave, muy poco polvo.
La segunda: hojas minúsculas, casi imposibles de reconocer, con un 70% de polvo.
El resultado en taza fue exactamente lo que esperaba — sabía a tierra.
Ahí está la diferencia.
La calidad de la yerba se lee antes de cebar: en el tamaño de las hojas, en la cantidad de polvo, en el color.
Exactamente igual que con el té.
El mate y el té tienen más en común de lo que pensamos.
Dos bebidas, una misma lógica de cata.


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