
Les cuento algo que vengo aprendiendo en el camino.
Uno de mis objetivos a futuro es tener un salón de té.
Y para eso, hay algo clave: entender cómo combinar el té con la comida.
El maridaje no es una fórmula exacta.
Hay teoría, sí. Pero también hay mucha prueba y error.
En mi caso, empecé así:
sentarme con distintos tés, elegir una comida, y anotar.
Qué funciona.
Qué no.
Qué sorprende.
Un poco como una nota de cata, pero aplicada al encuentro entre el té y el plato.
Uno de mis objetivos a futuro es tener un salón de té.
Y para eso, hay algo clave: entender cómo combinar el té con la comida.
El maridaje no es una fórmula exacta.
Hay teoría, sí. Pero también hay mucha prueba y error.
En mi caso, empecé así:
sentarme con distintos tés, elegir una comida, y anotar.
Qué funciona.
Qué no.
Qué sorprende.
Un poco como una nota de cata, pero aplicada al encuentro entre el té y el plato.

En una de mis clases, mi maestra me dio una base bastante clara para empezar:
- Los tés Wulong suelen ir muy bien con salados, como quesos o bocados.
- Los tés verdes acompañan mejor lo dulce, sobre todo preparaciones más suaves.
- Los tés rojos combinan con frutas dulces o quesos blandos.
Armar una mesa, jugar, equivocarse, descubrir.
El té también se aprende así: experimentando.
Las fotos son de weareloversoftea
Originally published at https://weareloversoftea.blogspot.com on February 21, 2019.
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